Cada uno
somos un no
de biblioteca
sardónica,
de deseos
soterrados
y callados
en nuestra vida.
Viene,
sobre nuestras carencias
el doble bienio
impagado,
la gratis abnegación
del capex,
del opex,
del recorte-x,
de las medida-x,
etcétera-x.
Lo dicho,
"todos"
a apoyar,
con perdón,
al que mejor
ahombró la crisis,
defendió
la tisis
de su vida
al servicio
de su triunfal llegada
a la poltrona,
aunque preferiría
no estar triste
y hacer sorna.

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