domingo, 4 de diciembre de 2011

Ensaladera

Hoy,
español soy,
tenista,
rafaelista,
ferrerista,
vesdasquiano,
de todos
aquellos
que con sus manos
hicieron la gesta,
aunque al volver
a la realidad
seamos pringados.

Otra alegría 
en la agonía,
otro subidón
y mañana bajón
al enfrentarte 
al sórdido arte
de los mercados
acicalados
de ansia criminal,
se sed se sangre,
de carnaza
brutal.

Gracias a unos,
los de la amarilla
pelota,
el resto
que se pierda
en la jodida
mierda
de su especulación,
si quieren joder
que jodan
a su propio
rasero,
que el nuestro 
alcanza
otros derroteros.

Otra ensaladera,
la bolsa mañana
bajará,
las hortalizas
subirán,
y el cielo
seguirá azul,
claro,
limpio,
aunque el futuro,
de algunos,
oscuro cabalgue
hacia nosotros,
en la inopia
de solo mirar
su ombligo
o las pelusas
del ajeno,
sirviendo los intereses
del gran capital.

Lo menos,
felicidad
contada,
ensaladera
dorada,
lineas y pelotas
en un lapsus
de felicidad
ignota
gratuita,
el destino
acudió,
el equipo 
jugó,
el personal
disfrutó,
y todo está bien
hasta el amanecer.

Una ensaladera
sin ensalada.






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